Peñarrodada y Las Loberas

Inauguro el nuevo diseño de este blog con 3 nuevas entradas que he estado preparando estos días de puente y constipado. Si no puedo ir a la montaña, la montaña viene a mi en forma de post y que mejor manera que con esta breve pero intensa primera entrega: Peñarrodada y Las Loberas

lasloberas

Los que seguís mis fotos en Flickr ya habréis visto esta toma, caía la tarde y volvíamos de una corta pero ardua caminata que no tenía más intención que rebajar las consecuencias gástricas de una opípara sartén de migas de pastor con sus “tropezones”.

Así pues, después de la pitanza, cargamos las mochilas de abundante agua y fruta y nos fuimos monte para arriba, por una pista forestal que atraviesa plantaciones hortofrutícolas y viejos y abandonados cortijos.

cortijo

La subida es constante y en ocasiones dura pues el apremio del tiempo nos impidió seguir el sendero y optamos por el trekking, o como siempre se ha dicho “monte a través”. Durante ese primer tramo, y por la misma razón del poco tiempo, no tomé muchas fotografías. No fue si no hasta llegar a la primera de las cumbres cuando hice esta panorámica del valle donde se encuentra Mazarrón.

peñarrodada

Un poco más arriba hay una curiosa atalaya rocosa con estas otras vistas.

Peñarrodada-2

Como he comentado, el sol comenzaba ya a retirarse, tintando el cielo de esos rojos otoñales que tanto me recordaban los colores de las minas de esta localidad y que serán objeto del próximo post. A mi me recordaba cierta secuencia de cierta película, de ahí su nombre: Mordor, y no se me ocurre mejor metáfora para un valle que entregó tanto sufrimiento y esfuerzo en su otrora prolífica minería.

Mordor

Poco después llegamos a Las Loberas, un abrigo natural formado por inmensas rocas verticales, rodeadas de una gran vegetación. Bajamos a si interior, allí donde habita una solitaria higuera, erguida y altiva, buscando la luz que le niega su morada.

interiorlasloberas

 

enlasloberas

El camino de vuelta tuvimos que acompañarlo de linternas, y en ocasiones, cuando se abría un claro entre las nubes, con la aportación lumínica de una luna que andaba en periodo menguante.

selene

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