Puerto de la Ragua

Panorama_la Ragua_1

Es un tópico, el eslogan turístico por excelencia de nuestra provincia: “de la playa a la nieve en menos de una hora” …o algo así. Pero es también una gratificante realidad.

Hace un par de fines de semana quedé con unos amigos para subir al Puerto de la Ragua y disfrutar de la nieve caída en fechas recientes. Yo, como siempre, y siguiendo el papel de mi personaje favorito de las películas del Oeste, el explorador indio; me adelanté a todos y subí a primera hora de la mañana.

Bueno, en realidad no era tan temprano como acostumbro, pues decidí ir por el camino más largo (slow road), pero sin duda más placentero. Cogí la autovía hasta El Ejido y de allí dirección Berja hasta Laujar de Andarax. A mano izquierda según entras en el pueblo, sale la carretera de montaña que pasa por Paterna del Río y Bayárcal (AL-5402) enlazas a continuación con la A-337 y en un cuarto de hora más estás en el mismo Puerto de la Ragua. Mis amigos cogerían la A-92 hasta La Calahorra y de allí al mismo lugar, comprensible, los niños pequeños no están por admirar el paisaje, pero sobre todo por soportar tanta curva con la consabida batería de preguntas: ¿cuanto falta? ¿Cuando vamos a llegar? ¿dónde está la nieve?… estoy mareado…¡¡¡3 curvas más y la pota!!!

map_La Ragua

Llegué al parking sobre las 9 y cuarto y ya había 10 o 12 coches, los monitores y trabajadores de temporada del puerto comenzaban a dirigirse a sus puestos. Protección Civil, Cruz roja y Guardia civil tomaban posiciones bien pertrechados para el frío (-8ºC) pues corría una incesante ventisca que rebajaba aún más la sensación térmica de esa temperatura.

Cogó la mochila y le pregunté a uno de los monitores por una ruta senderista, me miró de arriba abajo con cara de asombro y antes de indicarme que tenía tres rutas alternativas me dijo muy suave: ahí arriba va a hacer mucho frío. Mi sonrisa debió de dejarle aún más estepefacto, me despedí y cogí la primera de esas opciones.

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La mañana era gélida, pero eso es precisamente lo que andaba buscando, la sensación de frío me revitaliza, me hace saborear los momentos con más intensidad, el frío la vida en todo su esplendor.

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Hacía muchísimo que no disfrutaba de un paisaje así, y esa sonrisa con la que dejé al monitor de piedra no dejó de acompañarme todo el camino y hubiera sido visible de no ser por la braga de cuello y la capucha del cortavientos.

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Parece una oda personal al frío, pero es que no puedo evitarlo, me pone las pilas, me anima y despierta en mí el primigenio instinto de lucha por la supervivencia, en definitiva las ganas por disfrutar de estos espectáculos (gratuitos) de la Naturaleza.

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Llegué por fin a la cumbre, con medio metro de nieve que me cubría por encima de las rodillas. (Click sobre las imágenes para ampliarlas)

Panorama_la Ragua_2

Allí me detuve un rato, saqué un par de barritas energéticas (que estaban congeladas) y me dí un buen sorbo de paisaje nevado, intentando que quedara grabado en mis pupilas, sin duda para echarlo de menos en el largiiiiiisimo verano almeriense (quién sabe, quizás sirva para refrescarse).

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Calculaba que ya habrían llegado mis amigos, había pasado más de una hora, y decidí bajar en dirección al bar a tomar un café caliente, sin embargo la idea de tomar un vino del país sentado al sol en la terraza me sedujo más, y así lo hice. El parking ya estaba colapsado, y poco después cortaron la carretera de acceso. La mitad de la expedición no pudo llegar y tuvieron que conformarse con la nieve más cercana a la cuneta. Pero en fin, los niños tampoco distinguen de una y otra nieve, se divierten igual 300 metros más arriba que abajo.

Con los que consiguieron llegar estuvimos paseando y tomando otro vinillo más en la terraza, el pequeño Pablo no dejó de tirarse con el trineo y en una de esas me llegó el mismo monitor de la mañana y me preguntó: ¿Hasta donde has llegado?… sin duda se acordaba de ese loco que tiró montaña arriba a las 9 y media de la mañana.

Mientras seguían jugando con el trineo me dirigí a un cerro que hay al otro lado de la carretera.

HDR_nieve_ La Ragua

Desde allí se divisaba el otro costado del Puerto.

Panorama_laRagua_3

Bueno, se hacía la hora de comer, y el frío la aumenta, como estaba aquello tan saturado decidimos ir al área recreativa de La Roza en Abrucena para rematar esta soleada mañana de invierno. (Nota: también estaba saturada, pero enc0ntramos un hueco, está claro que los almerienses necesitamos de vez en cuando variar de temperatura).

Hacía tiempo que no subía un post, y hay unos cuantos en la recámara.

Espero que os hayan gustado estos paisajes de la “desértica” Almería.

Panorama_la Ragua_4

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